Número 3, julio de 2004.

 


VII Reunión de Tesoreros de Banca Central

 

Los pasados días 2, 3 y 4 de junio de 2004, se llevó a cabo la VII Reunión de Tesoreros de Banca Central, bajo los auspicios del Banco de España, en Madrid, España.

Con una agenda diseñada por el Comité de Tesorería de Banca Central del CEMLA, que incluyo: doce ponencias, dos mesas redondas con los temas “la delegación de funciones de gestión de efectivo por parte del banco central” y “los modelos de organización de las tesorerías”, una sesión de informe de actividades de las tesorerías y una sesión final en la que el Comité presentó un breve informe y las conclusiones de la reunión.

En esta reunión se tuvo la oportunidad de ampliar la interacción de los bancos centrales de América con los bancos centrales del sistema europeo, lo que indudablemente contribuye a ampliar el horizonte de experiencias y el conocimiento de modalidades de organización y operación de las tesorerías, así como de respuestas específicas a temas de la mayor relevancia para las instituciones como los sustratos alternativos, modelos de gestión, diseños de billetes, abastecimiento óptimo de los requerimientos de numerario por parte del sistema económico, prevención y respuestas institucionales a la falsificación de billetes y monedas, así como el papel del banco central en la gestión del proceso del billete o ciclo del efectivo.


Conclusiones y recomendaciones

TEMA 1: ¿Hasta dónde puede delegar funciones de tesorería un banco central?

1. Los bancos centrales son instituciones públicas responsables de la emisión de dinero, cuyo mandato entre otras cosas, consiste en proveer de efectivo a la sociedad. Como tal, sus tesorerías cumplen funciones precisas orientadas a garantizar la disponibilidad oportuna en cantidad, calidad y autenticidad del efectivo que se requiere para el buen funcionamiento de la economía.

2. Las funciones más relevantes de la tesorería son: la fabricación o compra de billetes y monedas, la distribución nacional del numerario, la gestión del proceso de billete, la prevención y combate de la falsificación. Funciones que suponen una serie de acciones, así como de costos que afectan al presupuesto del banco central.

3. En aras del cumplimiento de sus funciones generales el BC deberá tomar decisiones acerca de las modalidades que considere más apropiadas para la implementación de sus tareas. Con relación a la Tesorería, el BC tendrá que definir un modelo de provisión de servicios, que engloba una concepción de su relación con los usuarios del efectivo, una definición de sus usuarios, así como una visión de su papel en la sociedad respecto de la provisión del efectivo.

4. Una opción que se ha presentado a los bancos centrales para responder a los retos que plantean los elevados costos de la gestión del efectivo, así como los cambios en la organización que supone la disminución del número de sucursales, es la delegación de ciertos servicios que tradicionalmente provee la Tesorería del Banco Central a los intermediarios financieros, a otros agentes. La delegación de funciones ha dado paso a diversos modelos de relación con los usuarios, que deberían tener como elemento central de su constitución el principio de que la responsabilidad sobre la provisión de efectivo en forma y tiempo y la preservación de la confianza en la moneda es indelegable; lo que el BC podría transferir a otros agentes es la ejecución de ciertas funciones, en el entendido que los resultados ante el público de la gestión del efectivo, impactan en la imagen y reputación del BC, y que esta última es un activo fundamental para el buen cumplimiento de su misión. La preservación de la estabilidad de precios y la estabilidad del sistema financiero depende en buena medida de la credibilidad de que goce el BC en la sociedad, y esta a su vez resulta de su reputación.

5. Otro principio sobre el que debería considerarse la delegación de funciones de tesorería es aquel que se desprende de las convicciones acerca del alcance de las responsabilidades públicas y privadas y del contexto en que éstas se llevan a cabo.

6. Cualquier modelo de gestión del efectivo deberá considerar en su diseño la estructura de los mercados en los que se implementará. El grado de concentración del sistema bancario, las condiciones geográficas, la legislación y los factores culturales e institucionales, son datos que no deberían ser soslayados para determinar si un modelo de gestión será eficiente.

7. Dado que la delegación de funciones supone que la responsabilidad sobre la cantidad, calidad y autenticidad del efectivo sigue siendo del BC, su puesta en práctica deberá de ir a acompañada de una adecuada reglamentación y una eficaz supervisión para garantizar los resultados deseables. Para conocer la demanda real del público y la valoración que este realiza del servicio prestado por el efectivo, los bancos centrales podrían hacer uso de encuestas que le permitan recoger la apreciación y expectativas de los usuarios.

8. Al “tercerizar” no se debería perder de vista que el cliente privilegiado del BC es el público usuario del efectivo, aun cuando los intermediarios financieros o las empresas de transporte sean los conductos a través de los cuales se operativiza la delegación de funciones.

9. La delegación de funciones de la tesorería favorece la disminución de costos operacionales al BC, sin embargo, no debería perderse de vista que conlleva riesgos implícitos. De manera que la Tesorería debería Hacer un balance entre necesaria búsqueda de eficiencia, por un lado, y la preservación de la confianza del público en su moneda y de su reputación. No hay que olvidar en esta importante discusión, que por su puesto no está concluida, que el paso de de la emisión privada a la emisión pública supone que detrás de la formación del BC hay toda una filosofía acerca del significado político y social del dinero.

TEMA 2: Modelos de organización de las tesorerías de banca central

1. Los modelos de organización de una tesorería de banca central pueden ser centralizados o descentralizados, ello dependerá entre otros factores del modelo de gestión de efectivo que se haya seleccionado. Hay que tener en cuenta que el modelo de gestión y el modelo organizacional se implican mutuamente y se retroalimentan.

2. La elección del modelo de organización depende del papel que asume el BC en la gestión del efectivo: activo y protagónico o de control y supervisión; por lo tanto, tendrá repercusiones en la estructura del personal, no solo en cuanto a su cantidad, sino principalmente en cuanto a su calificación, así como en la dotación de infraestructura y equipo que requiere para operar la tesorería de un banco central.

3. Las funciones que la tesorería decida implementar suponen relaciones con otras áreas del BC, que van desde la estimación de la cantidad de efectivo requerido, así como la estructura de denominaciones; hasta la disponibilidad de infraestructura y de presupuesto.